El otro día, paseando a mi perra sobre las 20:00, como tantas otras tardes, viví un episodio que me dejó bastante inquieto y quiero compartirlo con tod@s vosotr@s.

Nada más salir por la urbanización, empezaron a rondarnos moscas. Hasta ahí, todo normal para esta época del año. Pero lo extraño fue su comportamiento: eran muy pequeñas y, en lugar de limitarse a volar alrededor, comenzaron a posarse directamente en los párpados de mi perro, una y otra vez.

Ese gesto, tan insistente como fuera de lugar, me hizo sospechar. Al llegar a casa empecé a buscar información, y lo que encontré explicaba perfectamente lo que había visto.

En la sierra oeste de Madrid —zonas como El Escorial y alrededores— se está dando desde hace años un fenómeno cada vez más habitual: la presencia de la llamada mosca del ojo o mosca de la fruta (Phortica variegata).

¿Por qué buscan los ojos de tu perro?

A diferencia de las moscas comunes, estas son moscas de tamaño muy reducido que no buscan comida normal, sino las secreciones oculares (las lágrimas y las legañas). Se sienten atraídas por la humedad y las proteínas del ojo del animal.

Tienen especial actividad al atardecer, cuando baja un poco el calor extremo del día pero aún hay luz.

¿Por qué antes no pasaba?

Es una afección emergente.

Este insecto y el parásito que puede llegar a transportar eran originarios de Asia. Sin embargo, debido al cambio climático, el aumento de las temperaturas y la globalización, se han ido extendiendo con fuerza por toda Europa.

Entraron en España hace algo más de una década por Extremadura y se han aclimatado perfectamente a la zona boscosa y de sierra de Madrid.

Por eso, hace años era algo inaudito y ahora es habitual en tus paseos.

El verdadero peligro: La Thelazia

El problema no es solo la molestia de los bichos revoloteando. El riesgo real es que esta mosca es el vector de un parásito llamado Thelazia callipaeda (conocido popularmente como el “gusano ocular”).

Cuando la mosca se posa a “beber” de las lágrimas de un perro infectado, absorbe las larvas del gusano.
Al posarse después en los párpados de tu perro, introduce esas larvas microscópicas en su ojo.
Con el tiempo, esas larvas se convierten en pequeños gusanos blancos y filamentosos que viven debajo de los párpados o del tercer párpado del animal, provocando conjuntivitis, lagrimeo excesivo, picor y muchas molestias.

¿Qué puedes hacer para protegerlo?

Tratamiento preventivo: Existen pipetas y, sobre todo, pastillas antiparasitarias mensuales (que suelen llevar milbemicina oxima o moxidectina) que protegen eficazmente a los perros contra la Thelazia. Si la mosca le transmite la larva, el medicamento la elimina antes de que crezca.

Evita las horas punta: Si puedes adelantar o retrasar un poco el paseo para evitar el pico del atardecer en zonas de vegetación o árboles frutales, reducirás el contacto.

Revisión constante: Al volver a casa, mírale bien los ojos. Si notas que empieza con legañas abundantes, ojos rojos o se rasca mucho, llévalo al veterinario. Si ha cogido el parásito, ellos limpian el ojo y le mandan el tratamiento idóneo de forma rápida.

¡Cuidado tú también! Aunque es raro, la mosca también puede intentar posarse en ojos humanos y transmitir el parásito, así que espántatelas si notas que te rondan la cara.