Quienes hemos sido evacuados por el incendio de estos días sabemos que hay imágenes que no olvidaremos nunca. El humo cubriendo el cielo. La incertidumbre de abandonar nuestras casas sin saber si volveríamos a encontrarlas en pie. La angustia de dejar atrás toda una vida en cuestión de minutos.
Pero también hay otra imagen que merece quedarse para siempre en la memoria de este pueblo.
Mientras cientos de bomberos, brigadas forestales, agentes de la Guardia Civil, Protección Civil, sanitarios y voluntarios luchan sin descanso para proteger Robledo de Chavela, un pequeño establecimiento del municipio, **Cervecería Tanfanys**, situado frente a la gasolinera, ha decidido hacer algo extraordinario: alimentar a quienes nos están defendiendo.
Sin cámaras. Sin discursos. Sin esperar nada a cambio.
Lo que empezó siendo un gesto solidario se ha convertido en una labor inmensa. Preparar comida y bebida para cientos de personas durante días supone un esfuerzo económico que ningún pequeño negocio puede asumir indefinidamente. Por eso, sus responsables han tenido que pedir ayuda a los vecinos para poder seguir comprando alimentos.
Y, una vez más, el pueblo ha respondido.
Porque Robledo siempre responde.
Vecinos haciendo donaciones, ofreciendo ayuda, preguntando qué hace falta, colaborando como pueden. Esa es la verdadera esencia de un pueblo: personas cuidando de personas cuando más lo necesitan.
Sin embargo, esta historia también deja una pregunta incómoda.
¿Cómo es posible que un pequeño establecimiento tenga que recurrir a colectas populares para alimentar a quienes están trabajando sin descanso en una emergencia de esta magnitud?
Muchos vecinos compartimos una profunda sensación de abandono institucional. Durante estos días hemos intentado trasladar nuestras inquietudes a través del perfil oficial de Instagram del Ayuntamiento y contactar telefónicamente con distintos concejales. Nuestra experiencia ha sido la de no obtener respuesta.
Ojalá exista una explicación. Ojalá haya gestiones que no conocemos y que se estén realizando lejos de los focos. Pero cuando una población vive una emergencia de esta dimensión, el silencio también comunica. Y para muchos vecinos ese silencio se ha sentido como una ausencia.
No escribimos estas palabras para alimentar la confrontación.
Las escribimos porque creemos que un Ayuntamiento debe estar cerca de sus vecinos precisamente cuando más se le necesita. Informando. Escuchando. Coordinando. Dando la cara. Porque gobernar también significa estar presente en los momentos difíciles.
Hoy queremos agradecer, de corazón, a todos los profesionales que están luchando contra este incendio. Ellos son los auténticos héroes de esta historia.
Y queremos agradecer especialmente a la gente de Robledo de Chavela. A quienes han abierto sus negocios, a quienes han hecho una transferencia sin conocer a los destinatarios, a quienes han llevado comida, agua o simplemente han preguntado: “¿Qué hace falta?”.
Porque cuando el fuego ha puesto a prueba a nuestro pueblo, quienes no han fallado han sido sus vecinos.
Cuando todo esto pase llegará el momento de analizar qué se hizo bien y qué puede mejorarse. Habrá tiempo para exigir responsabilidades, revisar protocolos y aprender de esta tragedia.
Pero hay algo que ya nadie podrá discutir.
En los días más difíciles que ha vivido Robledo de Chavela, la solidaridad de sus vecinos ha estado muy por encima de cualquier diferencia política.
Y eso debería llenarnos de orgullo.
Aunque también debería invitar a una profunda reflexión a quienes tenían la responsabilidad de estar al lado de su pueblo y, para muchos vecinos, no lo han estado.
